Pilas

Nunca se deben tirar al cubo de la basura con el resto de los desechos.

Pilas botón: Pilas que se utilizan en relojes, calculadoras, etc. A pesar de su reducido tamaño son las más contaminantes. De óxido de mercurio, con un contenido de este elemento de alrededor del 30% de su peso, éstas se utilizan en los relojes de pulsera y calculadoras de bolsillo.

De ánodo de litio: No llevan mercurio en su composición y tienen un tamaño ligeramente mayor que las anteriores. Se utilizan para relojes y calculadoras.

De zinc-aire: Con un contenido de mercurio próximo al 1% de su peso.

De óxido de plata:
Tienen un contenido de mercurio de cerca de 1% de su peso.

Pilas de petaca o cilíndricas: Contienen menos metales pesados, pero se producen en mayor cantidad. Cuando incorrectamente son tiradas con el resto de los desechos van a parar al vertedero o a la incineradora y es cuando el mercurio y otros metales pesados tóxicos llegan al medio ambiente y perjudican a los seres vivos. Siguiendo la cadena alimentaria, el mercurio puede afectar al hombre.

Si realizamos una recolección selectiva, las pilas se llevan a una planta de reciclaje donde el mercurio se separa de otros metales y el resto de materiales que constituyen las pilas pueden ser recuperados.

De esta manera, se recicla un residuo peligroso y se evita que pueda contaminar el medio ambiente y perjudicar la salud.

Pilas normales: Salinas de carbón-zinc, también llamadas pilas secas. Tienen un contenido de mercurio inferior al 0,025% de su peso total. Se utilizan para linternas, juguetes y aparatos mecánicos. Alcalinas de manganeso, con un contenido de mercurio que ronda el 0,1% de su peso total.

Todas son muy contaminantes porque liberan los metales pesados (zinc, litio, mercurio, etc.) que contaminan las aguas y los animales que viven en ellas, por ejemplo los peces.

Además contaminan durante muchos años porque van liberando los metales pesados poco a poco. Pequeñas cantidades de metales pueden contaminar grandes cantidades de agua.

“Hablando de contaminación: una pila de las normales de 1.5 v. puede contaminar hasta 167.000 litros de agua, una pila de botón (mercurio) puede contaminar hasta 600.000 litros de agua.

¡El mercurio es el más peligroso!. Los animales que están en contacto con él lo acumulan en el organismo hasta llegar a producir malformaciones e incluso la muerte.

Algunas recomendaciones:

Reduce el uso de aparatos que utilizen baterías.

Los relojes mejor que sean automáticos y las calculadoras solares.

Los aparatos mixtos (pilas y red) enchúfalos siempre que puedas.

Uiliza pilas recargables. Su uso cuesta hasta 450 veces menos que las normales. Son mas caras pero a la larga durán más.

Evita las pilas-botón, si tienes que comprarlas, elige las de litio, las de zinc-aire o de óxido de plata, que no tienen o tienen muy poco mercurio.

Para deshacerte de las pilas, deposítalas siempre en contenedores especiales para ellas y en centros de acopio.

Informacion General Sobre las pilas
Por lo menos 30 por ciento de cada pila está constituida por compuestos tóxicos, tales como mercurio, plomo, litio, cadmio y níquel y se estima que cada mexicano utiliza un promedio de 10 pilas al año, muchas de ellas “piratas”.
A pesar de esto, las pilas no reciben el manejo especial que amerita un residuo peligroso sino que van a parar a los tiraderos municipales, donde las carcazas sufren de corrosión debido a la acción climática y procesos de fermentación de la basura, con lo que sus compuestos tóxicos se escurren (lixivian) contaminando suelos y cuerpos de agua. Además, la mayor parte de las veces, las pilas y baterías terminan siendo quemadas en estos basureros, lo que aumenta la contaminación por la generación de sustancias muy peligrosas y cancerígenas, como son las dioxinas y los furanos.

Con el fin de que las autoridades tomen medidas para controlar el problema que el uso y abuso de pilas representa para México, el 17 de noviembre de 2005 Greenpeace colocó a las puertas de la Secretaría de Medio Ambiente casi dos mil kilos de pilas reunidas durante 3 meses e hizo las siguientes peticiones:

  • evitar el vertido de pilas y baterías en basureros municipales;
  • parar la importación ilegal de pilas (en su mayoría chinas) a México ya que duran menos y se utilizan y tiran más;
  • aplicar planes de manejo especial para pilas y baterías y desarrollar una normatividad específica para estos materiales;
  • brindar apoyo a estados y municipios para que recolecten las pilas y baterías a fin de que no lleguen a basureros y rellenos sanitarios;
  • que se atiendan dentro de estos planes a comunidades rurales que no tienen luz eléctrica, pues en ellas existe un alto uso de pilas y baterías, que al final se queman o tiran;
  • promover que fabricantes, importadores y distribuidores de pilas se hagan cargo del acopio y reciclaje de estos productos al final de su vida útil;
  • promover que los fabricantes de pilas retiren los compuestos tóxicos de las pilas y baterías.

Datos sobre las pilas en México

  • Fabricar una pila consume 50 veces más energía de la que ésta genera y se calcula que la corriente producida por cada pila es 450 veces más cara que la generada por la red eléctrica.
  • Alrededor del 30% de los materiales contenidos en pilas y baterías son tóxicos; si se trata de pilas de óxido de mercurio su contenido tóxico es de 50%.
  • Cálculos conservadores señalan que cada mexicano usa alrededor de 10 pilas desechables por año (400 gramos-120 gramos de tóxicos).
  • Las pilas de carbón-zinc (heavy dutty) duran poco y son de baja toxicidad; las alcalinas (dióxido de manganeso y zinc) duran más y son de toxicidad media. Estas dos clases de pilas son las más comunes, se utilizan en juguetes, radios, cámaras y diversos artículos. Las pilas de botón, de mercurio, son altamente tóxicas; se utilizan en calculadoras, relojes, aparatos de sordera. Las pilas de litio son altamente tóxicas; se utilizan en equipos de comunicación, computadoras, celulares, entre otros equipos. Otras pilas de botón son de zinc-aire y óxido de plata. Existen también baterías de níquel-cadmio, níquel-metal hidruro y otras.
  • Cálculos conservadores señalan que cada año se tiran 35 millones 500 mil kilos de pilas y baterías.

¿Tienes idea de cuanta agua contamina cada pila?

Se calcula que:

  • Una pila de mercurio puede contaminar 600 mil litros de agua;
  • Una alcalina, 167 mil litros de agua;
  • Una de óxido de plata, 14 mil litros;
  • Una de zinc-aire, 12 mil litros;
  • Una de carbón-zinc, 3 mil litros.

Para contaminar los 6.5 millones de litros de agua que contiene la alberca universitaria de la UNAM (alberca, fosa de clavados y zona de polo acuático), se necesitarían sólo 11 pilas de botón, de óxido de mercurio, o 40 alcalinas.

¿Sabes cuánto te cuesta utilizar esta energía enlatada, desechable y contaminante?

Si usas un walkman 5 horas a la semana durante 1 año, utilizarás: 38 pilas alcalinas (380 pesos), 116 baterías heavy dutty de carbón-zinc (754 pesos) y, menos de una recargable (38 pesos la pila más costo proporcional del cargador que es de 30 pesos).

¿Qué puedes hacer?

Cambia tus hábitos, consume de manera ambientalmente responsable:

  • Exige depósitos adecuados para que pongas tus pilas y baterías cuando ya no las uses.
  • Exige a la Secretaría de Economía no permitir la importación ilegal de pilas y baterías.
  • No permitas la incineración de pilas y baterías. Las campañas de recolección de pilas en comercios u otros sitios no siempre solucionan el problema, averigua cuál será el destino de las pilas recolectadas.
  • Opta por las pilas recargables, pues pueden sustituir 300 desechables.
  • Evita el uso de pilas, siempre que sea posible.
  • Usa y promueve productos que funcionen con cuerda, energía solar y energía eléctrica.
  • Elige los productos que se puedan conectar a la red eléctrica; además de no contaminar, es más eficiente desde el punto de vista energético.
  • La mitad de las pilas utilizadas son para esparcimiento; disminuye dicho consumo.
  • No compres pilas piratas: es ilegal, duran menos y son más tóxicas.
  • No tires las pilas en la basura, en el campo, en la calle. Evita que lleguen a cuerpos de agua y jamás las quemes, pues los metales tóxicos desprendidos irán a la atmósfera.
  • No entierres las pilas, ya que contaminan la tierra, el subsuelo y el agua una vez que se oxida su cubierta de metal.
  • Llama a los números 1-800 indicados en los empaques de las pilas y pregunta por las acciones de recolección del fabricante. Si declara no tenerlas, dile que la fábrica es responsable de su producto en todo su ciclo de vida y exige que retiren los tóxicos de las pilas y baterías.

Efectos en la salud

El mercurio es un posible cancerígeno y es bioacumulable. Una alta exposición puede dañar el cerebro, los riñones y al feto, y muy probablemente provocar retraso mental, afectación en el andar o el habla, falta de coordinación, ceguera y convulsiones. El mercurio que se emite en los basureros contamina el agua y la tierra, con lo que puede llegar a la comida pues se acumula en los tejidos de peces.

El plomo puede dañar el sistema nervioso, los riñones y el sistema reproductivo. Como no se degrada, cuando se libera al aire puede ser transportado largas distancias antes de sedimentar. Se adhiere a partículas en el suelo y puede pasar a aguas subterráneas.

El litio es un neurotóxico y es tóxico para el riñón. La intoxicación por litio produce fallas respiratorias, depresión del miocardio, edema pulmonar y estupor profundo. Daña al sistema nervioso, hasta provocar estado de coma e incluso la muerte. El litio puede lixiviarse fácilmente y llegar a los mantos acuíferos.

El cadmio es una sustancia cancerígena que si se respira en altas concentraciones produce graves lesiones en los pulmones; ingerirlo provoca daños a los riñones. En dosis altas puede producir la muerte. Ingerir alimentos o tomar agua con cadmio irrita el estómago e induce vómitos y diarrea. El cadmio entra al aire y al agua desde vertederos o por derrames de desechos domésticos, y puede viajar largas distancias.

El níquel tiene efectos sobre la piel. Respirar altas cantidades produce bronquitis crónica, y cáncer del pulmón y de los senos nasales. Se libera a la atmósfera por la incineración de basura. En el aire, se adhiere a partículas de polvo que se depositan en el suelo.

Recuerden la suma de pequeñas voluntades, DAN GRANDES RESULTADOS

PONTE LAS PILAS

Con pasos tímidos, México comienza para tratar de poner freno a la contaminación generada por el desecho de baterías. No hay sistemas de acopio ni suficiente capacidad técnica para reciclarlas. Hay iniciativas en este sentido en marcha, pero organizaciones ambientalistas creen que el esfuerzo es todavía poco.

A diario arrojamos como desperdicios residuos de níquel, cadmio, plomo, mercurio y litio. Con ellos contaminamos aire y agua, y afectamos la salud pública. Eso ocurre con las toneladas de pilas que tiramos a la basura sin que haya un proceso efectivo de reciclaje, proceso que también representa un negocio, es decir, mediante la recuperación de metales.

Un estudio de José Castro Díaz y María Luz Díaz Arias, del Instituto Nacional de Ecología, señala que entre 1960 y 2003 se desecharon en México unas 635 mil toneladas de baterías, las cuales contenían grandes cantidades de contaminantes, como dióxido de manganeso, mercurio, níquel, cadmio y compuestos de litio, casi una tercera parte del volumen total de estos desechos. En ese lapso habrían sido liberadas más de 189 mil toneladas de tóxicos.

Hay países donde el reciclaje de estos materiales es cuestión de Estado. En España, por ejemplo, desde hace años existen campañas en las escuelas en las que se insta a los alumnos a llevar las pilas usadas para su acopio. En Madrid y en otras ciudades hay recipientes especiales en las calles y el gobierno es socio de empresas que se dedican a reciclar las baterías. Por ejemplo, Pilagest ganó por licitación la recolección en Cataluña. Recibió apoyos públicos para la edificación de la planta de reciclaje, mientras los empresarios pusieron capital y la tecnología.

En el mundo sólo hay seis plantas recicladoras de pilas recargables, en Estados Unidos, Japón, Alemania, Suecia y dos en Francia.

¿Dónde está el negocio?

Las empresas que reciben residuos tóxicos cobran por hacerlo entre 1.5 y dos dólares por kilogramo. Una idea del volumen de material la tiene.

Exide -multinacional tecnológica estadunidense con presencia en 89 países, que cotiza en el índice Nasdaq­- cuya división GNB se encarga de reciclar las pilas, 50 millones al año.

Del níquel, uno de los principales componentes contaminantes, se obtiene níquel electrodo, que se vende a unos 200 pesos por kilo. Otros metales que se aprovechan son plata, cadmio y mercurio. Este último, pese a que los precios han caído, se utiliza en instrumental como termómetros y manómetros que siguen teniendo demanda, por encima de los aparatos digitales, y cuestan hasta 10 veces más, según señaló a La Jornada en la Economía Alejandro Merín, director de Química Wymer.

En México apenas comenzó a funcionar un plan piloto de tratamiento de las pilas de desecho en Cuautitlán Izcalli, estado de México, que ha puesto centros recolectores en las calles con el lema “Ponte las pilas”. Las baterías serán enviadas a Estados Unidos para su reciclaje. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) ha promovido convenios con Radio Shack y Motorola, que en sus locales tendrán centros de acopio y también las enviarán a Estados Unidos o a Japón para reciclarlas, aunque en el caso de Motorola se trata de pilas de teléfonos celulares, mucho menos tóxicas que las convencionales.

Pero el acopio es apenas el primer paso en el proceso; no garantiza lo que se hará con las pilas que, cuando se exponen al aire libre, se rompe el contenedor de los componentes contaminantes y es cuando éstos son desprendidos al aire, tierra y agua con perniciosos efectos sobre la salud.

Tanto desechamos que también dejamos de lado a las empresas mexicanas. Merín explicó que instaló la tecnología para reciclaje sin fundición ­porque ésta envía a la atmósfera buena parte de los contaminantes­, mediante hidrometalurgia, que permite obtener níquel, mercurio y cadmio. “En México tenemos cadmio, pero no níquel y los costos de los metales son menores cuando se obtienen por reciclaje que si se los extrae o importa.” Tuvo que pasar por innumerables trámites administrativos

hasta lograr los permisos y poder instalar la planta piloto que puede reciclar hasta 50 kilos por hora. Le falta, nada más y nada menos, que las instituciones oficiales hagan campañas para que se reúnan las pilas y no se depositen en la basura.

Prueba de que este reciclaje es negocio es que, como explicó Alfonso Flores, director de Residuos Tóxicos de la Semarnat, los inversionistas mexicanos y estadunidenses planean abrir este año una planta en el centro del país para la recuperación de níquel, cadmio y mercurio. Según Flores, la Ley para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, aprobada a principios de 2004, “permitió agilizar los trámites para crear centros de acopio sin que haya tantas barreras administrativas”

OTRA CARA DE LA MONEDA
“La Semarnat no hace nada”, afirmó tajante Marisa Jacott, coordinadora de la Campaña de Tóxicos de Greenpeace, quien dice que no hay acopio, no hay campañas para hacerlo; el vacío legislativo es enorme y esa ley ni siquiera está reglamentada. Además, el gobierno no tiene ningún control sobre las pilas que se importan de Asia, que no sólo contienen plomo, sino que además se calcula que 50 por ciento de su peso es de sustancias tóxicas.
Las cifras sobre el uso de pilas y lo que contaminan no incluyen a las de botón (usadas en relojes, por ejemplo). Cada una puede contaminar hasta 600 mil litros de agua. Según Jacott, “para el gobierno el reciclaje no tiene valor económico, porque se requiere gran inversión y la recuperación es pequeña, por eso no le preocupa en absoluto”.
El único centro recolector de residuos peligrosos, Rimsa, está en Mina, Nuevo León, con una planta de confinamiento seguro; aunque transportar un contenedor de 250 kilogramos desde la ciudad de México tiene un costo de 650 pesos, cantidad que las autoridades no parecen dispuestas a pagar. Los ciudadanos, menos. Según Alfonso Flores, de Semarnat, la legislación ambiental durante mucho tiempo consideró las baterías artículos no peligrosos, por lo que hace falta hacer conciencia social sobre los daños que ocasionan algunos de sus componentes. Se cree que en promedio se utilizan 10 pilas al mes y se trata de armar el mecanismo de reciclaje y sacarlas de la basura.

Greenpeace proyecta para septiembre próximo una campaña de difusión sobre el tratamiento de las pilas, pero se centrará en que son dañinas para la salud y que no deben tratarse como desperdicio. Química Wymer y la nueva planta de reciclaje esperan las toneladas de pilas que dejan de usarse. Parece que todos estamos a la espera mientras el ambiente se envenena.