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El agua embotellada no es tan saludable como crees

El agua embotellada sea refrescante, pero no es tan limpia y saludable como parece. Y sí es muy cara. Producirla, empacarla y distribuirla es un proceso que afecta al medio ambiente, porque incluye el consumo de combustibles a base de petróleo. El plástico que se utiliza no es biodegradable, y beberla puede ser menos higiénico que hacerlo de la llave, aunque cuesta mil veces más, según las nuevas investigaciones.

 ¿Es más un estilo de vida que un buen hábito alimenticio? Beber agua embotellada se ha convertido en una moda y en un estilo de vida en México y en buena parte del mundo. Aunque, todavía, la desconfianza a beber de la llave es una de las principales razones de que ese mercado registre un crecimiento superior a la venta de refrescos.

Pero, ¿qué tan confiable es el producto y cuál es el efecto en el medio ambiente por el uso de envases de plástico? Según estudios de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y de la Secretaría de Salud, en México, 85 por ciento de los negocios que producen agua embotellada no cuentan con infraestructura y controles sanitarios necesarios para garantizar la higiene y seguridad que los consumidores merecen.

De un total de 310 marcas evaluadas en el país, se concluye que el agua envasada es “poco satisfactoria” desde un punto de vista sanitario. En la mayoría de las marcas de agua se encontró que los parámetros relacionados con la presencia de minerales fueron muy bajos, similares a los que utilizan las industrias para sus procesos y que, por lo tanto, no es recomendable para el consumo humano, según los estudios.

La recomendación es sencilla: hervir o filtrar el agua de la llave es una alternativa más barata y sostenible cuando se requiera beber un líquido de mejor calidad, según la Secretaría de Salud. Económicamente, el agua embotellada tampoco resulta muy interesante ya que el precio que se paga por ella es mucho mayor.

El costo promedio del litro agua embotellada es de 10 pesos, aunque de acuerdo con la presentación podría alcanzar 25 pesos; es decir, tres veces más que el litro de gasolina que cuesta siete pesos, de acuerdo con la Profeco. Pero hay marcas que por su presentación de lujo tienen precios aún más elevados.

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